Dicen que la venganza es un plato que ha de servirse frío, seguramente para evitar precipitaciones. Pero la chispa debe permanecer atenta por si se apaga la llama, en el amor y en el odio. También en la humilde creatividad humana.

Ya conocéis como comenzó todo. Y tras 4 meses de ensayos e ingredientes, nuestros 4 protagonistas llegaron a una primera piedra sobre la que elaborar su obra. Una versión cero (o beta que dicen algunos seres que desconozco), de la que sería su cerveza. Otras cuatro versiones quedaron atrás en el tiempo y en la memoria, no en el olvido, pues el fracaso no existe, sólo el aprendizaje y el éxito, aunque sólo lleguemos a él tras un camino de errores y batacazos. Y sobre esa piedra tallaron su tributo líquido a los maltratados villanos, limando detalles, combinando lúpulos y aumentando sus proporciones.

Líquida, obviamente, sería esta revolución. Espumosa la venganza. Y claramente enrojecida y vehemente. Cinco maltas de cebada y un punto de centeno sumadas a cuatro variedades de lúpulo (americanos e ingleses) serían los ingredientes. Así de fácil. Y a la vez tan complejo. La historia ya estaba escrita, también ilustrada y corregida. Sólo faltaba el final. Y para que sea el mejor de los posibles, en una maniobra de mágica tramoya, se cambiarán los decorados y nos trasladaremos a Toledo, donde podré narraros cómo termina este relato, desde el otro lado de la muralla.

PRONTO TERMINARÁ MI LABOR COMO NARRADOR, PERO NUNCA ESTA HISTORIA. PORQUE EN TOLEDO SE ESCRIBIÓ EL FINAL, PERO SÓLO EL FINAL DE LA PRIMERA PARTE…

DESPUÉS VENDRÁ LA SEGUNDA, LA VUESTRA, AQUELLA EN LA QUE DEBÉIS DECIDIR FOMAR PARTE!!!

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